¡Hola! Hoy les ofrezco un cuento con 30% mas disparates y ficción que el anterior.
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Sábado por la tarde. Mi día favorito y posiblemente el de todos los estudiantes. Los chicos populares salen al antro o a dar el rol. Yo soy un poco más acomplejado y excéntrico, así que mi día lo gasto conviviendo con gente similar a mí, me la paso en las maquinitas.
Llegué esa vez acompañado de mi hermano menor y mi primo, por encargo de mi madre. Me encontré a una niña muy linda, en la maquina favorita del local, la maquinita de baile.
La verdad no fue un "amor a primera vista", tampoco estoy seguro de que fuera el flechazo de mi vida, pues vida sólo he tenido una, y en esta vida no es posible aplicar prueba y error.
Siguiendo con mi relato, la chica fue la que me inició la conversación, me dijo su nombre, Karenina, me habló de que no tenía amigos por lo menos en la ciudad; de que a veces es muy fría, lo que me impresionó ya que es muy bonita y mas por decírmelo la primera vez que nos conocimos. Si algo no le agradaba, no se lo guardaba, lo expresaba molesta. Un carácter fuerte comparado con el mío.
A partir de ahí me empezé a interesar de manera especial por ella, como nunca había hecho por una mujer, algo precicpitado este sentimiento subjetivo llamado cariño, que es difícil diferenciar del amor.
Pude salir con ella una semana después, con algo de miedo al verla, saludarla, acompañado con una dificultad para no apartar mis ojos de los suyos. Hablamos sobre algunas cosas sin sentido, pero otra vez me llamó la atención un comentario: Le gusta la sangre humana. Muchas ideas pasaron por mi cabeza: que es una vampira, pues su piel es muy blanca y tiene los colmillos pronunciados; que la pueden juzgar de excéntrica o loca (cosa que hasta la fecha no la veo así), aunque algo que se olvida de los locos es que pueden ser mas felices en su demencia que en la vida real.
No recuerdo bien, o no quiero recordar cuantas veces mas salí con ella, hablabamos de temas elevados, amores fallidos y locuras. En verdad estaba enamorado de ella y Karenina lo sabía pues no cuidaba mi lenguaje corporal. La verdad creí que todo marchaba en orden, sino es que bien; aunque había un problema, rápidamente cambiaba de novio y duraba poco su amor por ellos, mientras yo me encontraba ansioso de tener el honor de ser uno de sus tontos, aunque sea un ratico.
Me obsesioné mucho con su afición a la sangre. En un inicio me imaginé que ella me succionaba la sangre del cuello tal como una vampiro, y pues ella sentía ser una vampiresa, pero al final esa fantasía ya no era así, sino que yo me entregaba a ella y personalmente me cortaba una vena para que se alimentara. Algo disparatado, pero me cuesta expresar con palabras, estos sentimientos vivos, con letras inertes. A partir de ahí le llamé señorita hematófga.
La penúltima vez que nos vimos, me percaté de que tiene lo único que le faltaba para considerarla perfecta: se desarrolla en las Bellas Artes. Escribe un libro y poesía hermosas. e incluso canta. Yo creo que en las relaciones uno aprende cosas que ella te esconde desde el nacimiento; y en este lazo, aunque sea de amistad, he aprendido mucho más de lo que enseñé, sorprendentemente ha visto sólo quince primaveras mientras que yo he visto dos mas que Karenina.
Así supe que no debía ser mi novia, que no debía poseer a alguien prefecto, al igual que ella no se satisface con personas menos especiales. Antes de despedirnos, seguro de lo que iba a hacer, como un inocente delante de un revólver, sabiendo que lo que haga no cambiara el destino, dije: "Te quiero Karenina, y quiero que lo sepas". De respuesta sólo obtuve un movimiento de rechazo con los ojos. Pero no la culpo que sea la superdotada del Señor, pero es triste, conocer la perfección y saber que no puedes saciar tu bestia humana haciéndola tuya.
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Este es un cuento corto (con un final inventado) que realizé para mi clase de Desarrollo Humano, últimamente ya no escribo mucho pero ha sido un buen esfuerzo, y espero que haya sido de su agrado.
Sobre la imágen, es una pequeña edición de la X-tan; pero estoy seguro de que si la implicada en la historia se da cuenta de esto, me mata, o pero aún, me deja de hablar.
Saludos.